martes, 30 de septiembre de 2008

La responsabilidad de mantenerse a salvo

A veces el hecho de procurar estar bien uno mismo se confunde con egoísmo. Pero existe una diferencia enorme entre ambos conceptos. Somos responsables de prestar atención a nuestras necesidades, a nuestros deseos, a nuestros sentimientos y pensamientos; de crear las condiciones para mantener y mejorar nuestra salud física y emocional, y buscar un entorno equilibrado donde crecer y realizados como seres humanos. Estar atento a uno mismo es el mejor camino para mantenerse a salvo de la enfermedad, del desequilibrio, de la explotación y de la división interna, y también la premisa esencial para poder dar atención y amor a otro ser humano.

Por tanto, la mejor manera de relacionarnos, sin asumir un nivel excesivo de riesgo y dolor, es siendo personas autónomas que asumen la responsabilidad de darse cuidado y atención a sí mismas. Sólo así no sobrecargaremos a otros pidiéndoles que se encarguen de nuestra vida y de nuestra felicidad. Estas tareas sólo a nosotros no conciernen.

Juntos pero no atados. Soler y Conangla

domingo, 21 de septiembre de 2008

Día Mundial del Alzheimer

Hoy 21 de septiembre se celebra el día mundial del Alzheimer, fecha elegida por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Alzheimer. El propósito de esta conmemoración es dar a conocer la enfermedad y difundir información al respecto, solicitando el apoyo y la solidaridad de la población en general, de instituciones y de organismos oficiales.
La enfermedad de Alzheimer es un desorden progresivo, degenerativo e irreversible del cerebro que causa la debilitación, la desorientación y una eventual muerte intelectual. Su nombre proviene de Aloís Alzheimer, un neurólogo alemán que en 1907 describió los síntomas que presentaba una mujer de 48 años como graves problemas de memoria así como las características neuropatologicas de la enfermedad de Alzheimer. A día de hoy, su origen es todavía desconocido.

Inicialmente se produce pérdida de memoria, y desorientación temporal espacial. En una segunda fase el enfermo pierde fluidez en el lenguaje, tiene dificultades para vestirse y necesita ayuda constante
para realizar actividades cotidianas. En la fase avanzada la incapacidad es profunda y no se puede valer por sí solo. Su personalidad experimenta alteraciones irreversibles, deja de hablar, no reconoce a sus allegados y presenta incontinencia urinaria y fecal. Asimismo, aumenta la rigidez muscular, de manera que va quedando progresivamente recluido a una silla de ruedas y después a la cama. Además, aparecen otras complicaciones como ansiedad, angustia, agresividad o depresión.

Desde que la enfermedad de Alzheimer se declara, puede durar entre los tres y quince años; durante los cuales el enfermo va perdiendo sus facultades hasta alcanzar un estado similar al de un recién nacido; sin control de esfínteres; con una total pérdida de memoria, juicio y lenguaje. Debido a esto, muchos especialistas relacionan la enfermedad de Alzheimer como un progresivo desaprendizaje.

Hace un año Antonio Mercero estrenaba la película "¿Y tú quien eres?", que refleja perfectamente la dura situación que acompaña esta enfermedad desde sus inicios; eso sí, Mercero se encarga de suavizar ese drama con una buena mezcla de humor y mucha ternura.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Educación emocional en la escuela

En España, aunque el sistema educativo no concede importancia a la educación emocional, cada día son más los docentes y pedagogos que son conscientes de su utilidad y tratan de aplicarla en sus lugares de trabajo. Otros la rechazan porque entienden que para la solución de conflictos internos ya están los psiquiatras y los psicólogos. Este rechazo suele manifestarse en la negativa a participar en los tímidos planes de formación en "gestión humana" que de vez en cuando la Administración intenta con los profesores de secundaria. Pero, a pesar de todo, la educación emocional se abre paso con más fuerza, y ya se cuentan por miles los profesores -mayoritariamente del sector privado y de los niveles de infantil y secundaria- que asisten a los cursos y aplican lo que han aprendido con sus alumnos.

La inteligencia emocional consiste en desarrollar la capacidad de sentir, entender las causas de este sentimiento, controlarlo y modificarlo. Para ello existen técnicas. El Instituto Español de Inteligencia Emocional de Madrid es uno de los que las enseña, especialmente a los profesores. Su instructora, Ana Bayón, explica cómo: "Primero se pone nombre al sentimiento: furia, cólera, rabia, miedo, frustración... para saber a que nos enfrentamos. Una vez identificado, sabemos qué hacer".

Estos seminarios reúnen a los docentes en grupos pequeños y cada profesor verbaliza lo que le preocupa. Los demás escuchan. El que habla observa de lo que tanto le preocupa le ocurre a otros profesores, que han salido ya del atolladero. "Toman conciencia de que no están solos y de que el problema tiene solución", comenta Ana Bayón. Sirva de ejemplo el comentario de una profesora de secundaria que asistió el pasado mayo a uno de estos cursos:

"Un alumno se sentaba con el trasero al borde de la silla y las piernas despatarradas en mi clase de matemáticas, y así estaba hasta terminar. Mi reacción era gritarle: '¡Siéntate bien. Pon la espalda recta!'. Nunca hizo caso". Tras el seminario, esta profesora decidió dedicar diez minutos de la clase a mostrar a sus alumnos una lámina con un esqueleto humano, detallarles la función de sostén de la columna vertebral y recomendar la conveniencia de cuidarla. "Al día siguiente, el chico seguía con sus malos hábitos. En lugar de enfadarme, le dije: '¿Recuerdas lo que hablamos ayer?". El adolescente contestó con un bufido, pero se enderezó. Y cada día aguantó más tiempo bien sentado. Ella le transmite su sorpresa al instructor: "Funciona".

Las autoridades educativas, sin embargo, parecen mirar para otro lado. Pere Darder, presidente del Consejo Escolar de Cataluña, partidario de estas nuevas técnicas, se muestra cauteloso: "No pedimos un cambio, pedimos una revolución". Y esa revolución consiste en volver del revés el sistema y desterrar las secuelas de aquel inquietante axioma de la letra, con sangre entra. Con todo, Darder cree que el camino está iniciado y no tiene vuelta atrás.


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miércoles, 27 de agosto de 2008

Género, Edad y Felicidad

Un estudio reveló que las mujeres superan a los hombres en felicidad al principio de su edad adulta, pero los papeles se invierten a partir de los 40 años. Los mejores momentos en la vida de ambos. Un estudio conjunto de investigadores de las universidades de California y Cambridge que se publicará en una revista holandesa asegura que las mujeres son menos felices que los hombres a medida que cumplen años a partir de los 40. La investigación, elaborada por Anke Plagnol, de la Universidad de Cambridge, y Richard Easterlin, de la Universidad del Sur de California, aparecerá en el próximo número de la revista científica holandesa especializada en temas de felicidad Journal of Happiness Studies.

Los resultados obtenidos indicaron que las mujeres superan a los hombres en felicidad al principio de su edad adulta, pero los papeles se invierten a partir de los 40 años. Según la investigación, a los 41 años la satisfacción en el terreno financiero de los hombres supera a la de las mujeres. A la edad de 48 años es cuando el sentimiento de felicidad en general de los varones supera al de las mujeres, y a partir de los 64 años, es así sobre todo en el terreno de la vida familiar.

Por el contrario, según el estudio los hombres experimentan su período más triste cuando son veinteañeros, un momento en que prefieren la vida de solteros a la de casados. Los hombres jóvenes también están más insatisfechos que las mujeres en el terreno financiero, sobre todo porque aspiran a más que las mujeres. Los estudiosos especificaron que la felicidad se basa en los pilares de la familia y de las finanzas.

El estudio también resalta que hombres y mujeres parten de aspiraciones similares en el terreno del amor ya que 9 de cada 10 personas de ambos sexos esperan alcanzar la edad adulta con un matrimonio feliz. El estudio, en el que se ha anulado el efecto de las variables educación y raza, es el primero que utiliza datos nacionales representativos expandidos a lo largo de décadas. La investigación será publicada en inglés en la citada revista holandesa, de la editorial "Springer", bajo el título: "Aspiraciones, Logros y Satisfacción: Diferencias en el ciclo vital de hombres y mujeres norteamericanos".

domingo, 3 de agosto de 2008

Mitos sobre el cerebro

1. Beber no destruye neuronas. Beber en exceso durante muchos años da lugar a que se reduzca el tamaño del cerebro pero, por lo general, se trata de un fenómeno reversible. El vino tinto puede incluso proteger el cerebro, al reducir el riesgo de derrames cerebrales, siempre y cuando la dosis oscile entre dos vasos a la semana y hasta tres vasos al día como máximo.

2. Un golpe fuerte en la cabeza no cura la amnesia. Por mucho que el cine se haya empeñado en convencernos de lo contario. Tampoco se consigue con hipnosis ni con la visión de un objeto muy apreciado; en cuanto a la neurocirugía, es más probable que, en lugar de remediar la pérdida de memoria, la cause.

3. La mitad izquierda no es "racional". Esa región de la corteza cerebral es la que produce el lenguaje y resuelve los problemas, pero ello no quiere decir que sea la "mitad racional". La parte izquierda del cerebro necesita lógica y orden, hasta el punto de que, si algo no tiene sentido, lo habitual es que el cerebro invente una explicación verosímil.

4. El estado de ánimo de ellas no es más variable que el de ellos. Lo que ocurre es que tanto unos como otras tienden a recordar mejor los cambios del estado de ánimo de las mujeres, por lo que las personas a las que se les pide que recuerden el grado de variabilidad de su estado de ánimo o del de su pareja mencionan más cambios de humor en ellas.

5. El cerebro no es como un ordenador. Dado que se ha desarrollado a lo largo de millones de años a través de la selección natural, cuenta con sistemas que surgieron con un propósito determinado y que posteriormente se han adaptado para otro, incluso aunque no funcionen perfectamente. Por tanto, no es la obra de un ingeniero.

6. Los ciegos no oyen mejor. No gozan de unas condiciones mejores que las personas videntes para identificar los sonidos, aunque sí es cierto que tienen una mejor memoria, especialmente para el lenguaje. También son más diestros en la localización de sonidos débiles. Ambas habilidades pueden ayudarles a reconocer mejor todo aquello que les rodea.

7. Escuchar a Mozart no hace más listo a un bebé. Este mito surge de una investigación realizada entre estudiantes de enseñanza superior que detectó que esa actividad producía un efecto limitado, que duraba sólo media hora. Sin embargo, aprender a tocar un instrumento musical se asocia con un incremento de la capacidad para el razonamiento espacial.

8. Las vacunas no causan autismo. En varios países, suprimir el componente de las vacunas que se aseguraba que causaba autismo no ha tenido ningún efecto en los índices de diagnóstico del autismo. Por lo general, el autismo está causado más bien por la herencia de una multiplicidad de genes defectuosos.

9. Los pliegues exteriores no guardan relación con la inteligencia. Las circunvoluciones o relieves están más bien relacionadas con el tamaño del cerebro, porque gracias a esa disposición cabe más cerebro en un espacio más reducido. En los cerebros más grandes, la corteza contiene asimismo más materia blanca, las fibras de asociación que conectan regiones distantes del cerebro.

10. Es falso que sólo empleemos el 10%. En Estados Unidos, esta aseveración apareció por primera vez en los escritos de Dale Carneige, un autor de libros de autoayuda que no era científico. Carneige citó mal un pasaje del psicólogo William James, quien en realidad había afirmado que utilizamos apenas una fracción del potencial del cerebro.
El mito del 10% es la falsa creencia sobre el cerebro más extendida, pues apela a nuestro deseo de mejorar. Algunas encuestas han descubierto que esto es lo que piensa la mayoría de las personas de Estados Unidos y de Brasil. Hoy en día los científicos saben que la totalidad del cerebro es necesaria para su funcionamiento normal, tal como demuestran las consecuencias de los derrames o daños cerebrales. Incluso el daño limitado a una parte muy pequeña del cerebro puede detectarse por los síntomas neurológicos.